El secreto detrás de la devoción: 85 años de la mítica peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos
Ocumare del Tuy, febrero de 2026. – La ciudad de Ocumare del Tuy no se explica sin su fe, y su fe no se entiende sin el estruendo de los cascos de los caballos y el colorido de las plumas que cada año, el primer domingo después del Miércoles de Ceniza, inundan sus calles. En este 2026, la Peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos celebra su 85.° aniversario, consolidándose como la manifestación de fe mariana a caballo más importante de Venezuela.
El origen: Una promesa que se hizo historia
La génesis de esta tradición se remonta al año 1941. Su fundador, Monseñor Rafael Pérez de León, entonces párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Coromoto, buscaba una manera de rendir tributo a la Patrona de Venezuela que conectara con la identidad del pueblo. Fue entonces cuando el joven Jesús Tereso Sánchez, movido por una profunda devoción, decidió acompañar la imagen de la Virgen vestido de indígena y montado a caballo.
Lo que comenzó como un gesto individual de humildad y servicio, pronto se convirtió en un movimiento colectivo. Sánchez, quien es recordado como el «Cacique Mayor» eterno, dedicó su vida a organizar y expandir esta escolta, transformándola en una estructura jerárquica que emula la organización de las tribus indígenas venezolanas, pero con un propósito netamente cristiano: custodiar a la Madre de Dios.
Los Promeseros: El alma de la peregrinación
El motor de esta festividad no es el espectáculo, sino la promesa. Los «Indios Coromotanos» no son actores; son hombres, mujeres y niños que lucen el atuendo de los Indios Cospe, visten el guayuco, se pintan el rostro con onoto y lucen imponentes penachos de plumas como pago por favores recibidos o peticiones de salud y bienestar.
La preparación comienza meses antes. Cada promesero debe cuidar su indumentaria y, lo más importante, su cabalgadura. Ver a cientos de jinetes marchar en perfecta formación, escoltando la carroza de la Virgen, es un testimonio de disciplina y fervor que ha pasado de generación en generación, manteniendo vivos apellidos que son sinónimo de tradición en el Tuy.
Estructura y Caciques: La jerarquía del fervor
La Escolta tiene una organización interna rigurosa. A la cabeza siempre se encuentra el Cacique Mayor, figura que hoy mantiene vivo el legado de Jesús Tereso Sánchez. Junto a él, los caciques de diferentes sectores de Ocumare guían a sus respectivas tropas. La figura de la India Rosa también destaca, representando la belleza y la fuerza de la mujer venezolana dentro de la narrativa religiosa y ancestral del evento.
Datos Curiosos que definen la tradición
A lo largo de estos 85 años, la Escolta ha acumulado historias que enriquecen su mística:
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Patrimonio Nacional: En el año 2004, esta festividad fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación, reconociendo su valor antropológico y social.
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La Carroza de la Virgen: Tradicionalmente, la imagen de la Virgen de la Coromoto es transportada en una carroza adornada con espigas de maíz y flores silvestres, simbolizando la fertilidad de las tierras tuyeras.
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Resiliencia: Ni las crisis económicas, ni la Pandemia, ni las inclemencias del tiempo han logrado detener la salida de los indios. En sus ocho décadas y media, la constancia ha sido su mayor estandarte.
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Identidad Tuyera: Es la única procesión en el mundo donde la escolta viste de indígena y se desplaza exclusivamente a caballo, fusionando el mundo ecuestre con la herencia aborigen.
Un legado que trasciende el tiempo
Al cumplir 85 años, la Peregrinación de la Escolta de los Indios Coromotanos no es solo un evento en el calendario litúrgico de Ocumare del Tuy; es el recordatorio de que la identidad de un pueblo se forja en la unión de sus creencias y sus raíces. Mientras un niño en Ocumare herede el penacho de su padre y aprenda a montar para seguir a la Virgen, la fe de los indios seguirá galopando hacia el futuro.
Escolta de los Indios Coromotanos









