Con el eco de los aplausos aún resonando en las paredes del Coso de la Rinconada, Natalia Jiménez abrió el ciclo de conciertos internacionales de Venezuela este 2026.
Caracas, 2 de marzo de 2026. – El Poliedro de Caracas volvió a vestirse de gala este 28 de febrero para recibir a una de las voces más potentes y queridas de la música en español: Natalia Jiménez. Lo que se vivió bajo la emblemática cúpula no fue simplemente un evento musical, sino una demostración de poderío artístico y conexión humana. Desde el momento en que las luces se atenuaron, el recinto se transformó en un escenario vibrante, donde la energía de miles de asistentes creó una atmósfera eléctrica que vaticinaba una velada para el recuerdo.

La artista española apareció en escena con una seguridad envidiable, dando inicio a un repertorio que fue un viaje por la columna vertebral de la canción romántica. En su apertura, Jiménez rindió honores a grandes leyendas, interpretando piezas inmortales de José José y Marco Antonio Solís, además de un emotivo guiño al cancionero del venezolano Franco de Vita. La inclusión de los éxitos de La Quinta Estación desató la euforia colectiva, demostrando que su catálogo sigue vigente en la memoria emocional del país. En este primer bloque, su desempeño fue calificado por los presentes como soberbio, destacando un dominio escénico y una elegancia que solo las grandes divas de la música logran sostener con tal naturalidad.
Durante este bloque del concierto, la artista interpreto los siguientes temas:
- El Triste (José José)
- Gavilán o Paloma (José José)
- Si no te hubieras ido (Marco Antonio Solís)
- Tan solo tú (Franco de Vita)
- Perdición (La Quinta Estación)
- Recuérdame (La Quinta Estación)
- La Frase tonta de la semana (La Quinta Estación)
- Que te quería (La Quinta Estación)
- Algo más (La Quinta Estación)

Tras una breve pausa que dejó al público en vilo, la energía del Poliedro fue sostenida por un potente y técnico solo del baterista de la banda, preparando el terreno para lo que sería el clímax de la noche. Tras un estratégico cambio de vestuario, Natalia Jiménez regresó al escenario para interpretar el emblemático éxito «Creo en Mí». En un instante que desafió la acústica del recinto, más de 15 mil almas unieron sus voces para corear el himno de principio a fin, creando un estruendo de empoderamiento que hizo vibrar a la propia artista de la emoción. Conmovida por la magnitud del coro y con la mirada empañada por el sentimiento, la española se detuvo para dedicar unas profundas palabras de admiración a la audiencia, exaltando la resiliencia del ciudadano venezolano y su capacidad para sobreponerse a las adversidades, sellando así un pacto de amor mutuo que trascendió lo musical.
Seguidamente un segundo cambio de vestuario, que marcó una transición hacia la sofisticación y la intimidad, la intérprete ofreció un recital de boleros que detuvo el ritmo frenético de la noche. En este segmento, la cercanía con su público alcanzó un punto máximo de sensibilidad. Natalia no solo cantó para la audiencia, sino que se integró a ella al invitar al escenario a cinco jóvenes que, con insistencia y emoción, solicitaban compartir un momento a su lado. El gesto de permitirles cantar en su tarima fue un hito emotivo que transformó el concierto en una celebración comunitaria, eliminando la distancia entre la estrella y sus seguidores venezolanos.
Resonaron las canciones:
- Cien Años (Pedro Infante)
- Sabor a Mi (Los Panchos)
- Perfume de Gardenias (Sonora Santera)
- Bésame Mucho (Consuelo Velázquez)
- El color de tus ojos (Banda MS)
- Piel Canela (Bobby Capó)

A medida que el cronómetro avanzaba, y tras un tercer cambio de vestuario a uno tradicional mexicano, la capacidad vocal de la madrileña se reveló como algo inconmensurable. La potencia de su voz desafió la acústica del Poliedro, alcanzando notas que parecían no tener límite físico ni técnico. Esta fuerza vocal alcanzó su cénit con la entrada del mariachi, momento en el que el escenario se impregnó del espíritu de México. La sesión de música mexicana fue, sin duda, el alma del tramo final, donde la tradición y el sentimiento se fundieron en una sola voz.
Uno de los momentos más impactantes de la noche ocurrió precisamente durante este segmento. Visiblemente conmovida y con lágrimas en los ojos, Natalia realizó un tributo especial a Yeison Jiménez, interpretando la sentida canción «Pedazos». La vulnerabilidad de la artista en ese instante, sumada a la impecable ejecución de la pieza, generó un silencio respetuoso que luego estalló en una de las ovaciones más largas del concierto.
Aquí las interpretaciones de Natalia durante este bloque del concierto:
- Canta, canta, canta (José Alfredo Jiménez)
- Me gustas mucho (Rocío Dúrcal)
- Gata bajo la lluvia (Rocío Dúrcal)
- Llevarte al cielo (Natalia Jiménez)
- Costumbres (Juan Gabriel)
- Pedazos (Natalia Jiménez Dúo con Yeison Jiménez)
- Me Muero (La Quinta Estación)
- Quédate con ella (Natalia Jiménez)
- El Sol no regresa (La Quinta Estación)
- El Rey (José Alfredo Jiménez)
- Caray (Juan Gabriel)
El cierre de la noche fue, bajo cualquier estándar, apoteósico. Entre una lluvia de aplausos y el reconocimiento unánime de una ciudad que la adora, Natalia Jiménez se despidió del escenario principal. Sin embargo, antes de retirarse definitivamente, miembros de la casa productora del evento, InverShow, subieron a la tarima para hacer entrega a la artista de un símbolo especial en reconocimiento al rotundo éxito de la convocatoria, declarando formalmente el espectáculo como un «Sold Out». Fue el broche de oro para una jornada donde el talento y la entrega absoluta confirmaron que Natalia Jiménez y el público venezolano siguen escribiendo una historia de amor inquebrantable.
La intérprete española no ocultó su profundo vínculo con el público nacional y anunció su firme deseo de regresar pronto a los escenarios venezolanos. Con la mirada puesta en una expansión de su gira, Natalia Jiménez expresó su intención de visitar ciudades del interior como Valencia, Maracaibo, San Cristóbal y Barquisimeto, entre otras localidades que han aclamado su talento durante años. Con una mezcla de gratitud y nostalgia, la artista selló su compromiso con un mensaje cargado de afecto: «Venezuela… nos vemos el próximo año si Dios quiere, Los quiero», dejando abierta la puerta a un reencuentro que promete ser histórico.
Caracas fue testigo de un hito cultural que será recordado como una de las noches más brillantes de este 2026, Natalia Jiménez y su tour «La Jiménez».









