Síndrome del sismo fantasma: ¿por qué sientes que tiembla?

¿Aún sientes que tiembla, pero todo está en calma? El revelador secreto detrás del síndrome del sismo fantasma

Sentir que el suelo se mueve bajo tus pies cuando todo a tu alrededor está en perfecta calma es una experiencia aterradora, pero extremadamente común después de atravesar un evento telúrico. Esta desconcertante sensación de inestabilidad física y emocional tiene un nombre clínico: el síndrome del sismo fantasma.

Tras vivir fenómenos impactantes, como el doblete sísmico que sacudió a la población al norte de Venezuela, miles de personas experimentan la persistente sospecha de que la tierra sigue vibrando. Para comprender qué ocurre en nuestro cuerpo y aprender a restaurar el equilibrio mental, Silvia Rosales, destacada psicóloga, psicoterapeuta e integrante de la Federación de Psicólogos de Venezuela y de la organización Psicólogos sin Fronteras, reveló en una entrevista realizada en el programa «Agenda Éxitos» de Unión Radio lo que realmente sucede en tu mente.

El terremoto biológico: ¿Qué ocurre en nuestro cerebro?

La especialista Silvia Rosales explicó a la periodista Albani Lozada de manera esclarecedora que, al igual que la Tierra sufre transformaciones físicas, las personas experimentamos un «terremoto emocional y sentimental».

«Nuestro organismo necesita equilibrar sus propias capas tectónicas cerebrales y corporales. Al estar expuestos a una situación de peligro inminente, nuestro sistema nervioso activa una alerta de supervivencia permanente», señala Rosales.

A nivel neurológico, se activa el denominado sistema reticular activador ascendente. Este mecanismo natural nos prepara para dos conductas evolutivas de supervivencia: la huida o la paralización. En este modo de alerta máxima, el torrente sanguíneo se inunda de sustancias bioquímicas clave:

  • Adrenalina y Cortisol: Hormonas del estrés que preparan las extremidades para reaccionar ante la amenaza.

  • Tensión Muscular Extrema: Al mantener el cuerpo rígido y listo para actuar, es común experimentar dolores generalizados, fatiga severa o contracturas, como si hubiésemos recibido una paliza física.

Esta hipersensibilidad provoca que estímulos cotidianos inofensivos (el paso de un camión, la vibración de una nevera o el movimiento de un vecino) se malinterpreten en el cerebro como una nueva réplica, disparando de inmediato el síndrome del sismo fantasma.

¿Estrés agudo o patología, cuándo buscar ayuda profesional?

Sentir que la cama se mueve al intentar conciliar el sueño es una respuesta natural del cuerpo durante los primeros días tras un desastre. Es lo que en salud mental se clasifica como estrés agudo.

Sin embargo, Rosales advierte que es vital vigilar la evolución de estos síntomas en el tiempo. Debes prestar atención si, transcurrido un mes (cuatro semanas), se mantienen o intensifican las siguientes señales:

  • Alteraciones graves en los patrones del sueño.

  • Pérdida o aumento desmedido del apetito y problemas estomacales como reflujo.

  • Brotes o irritaciones en la piel (el órgano más extenso donde se somatiza el estrés).

  • Conductas de evitación extrema, como el pánico a salir a la calle o el aislamiento.

«Si estas conductas persisten pasado un mes, es indispensable acudir a un especialista para recibir psicoterapia e incluso, de ser necesaria, una contención farmacológica temporal que nos devuelva el equilibrio bioquímico», enfatiza la psicoterapeuta.

Factores de riesgo: ¿Por qué a algunos les afecta más?

Aunque el síndrome del sismo fantasma puede manifestarse en cualquier persona independientemente de su edad o género, existen predisposiciones clínicas. Quienes poseen una personalidad ansiosa o tienden a la rumiación cognitiva —sufriendo más por lo que imaginan que pasará que por lo que realmente ocurre— son más vulnerables.

La experta recalca que la falta de una cultura de prevención ante desastres en nuestra sociedad agrava las reacciones de pánico. Educar a los niños y a las familias sobre cómo actuar ante adversos de la naturaleza es el primer paso para blindar nuestra salud mental colectiva.

La trampa de la infoxicación: Haz una «dieta digital»

Uno de los mayores amplificadores del pánico es el consumo desmedido de información en redes sociales y la obsesión por aplicaciones de monitoreo sísmico en tiempo real.

Estar permanentemente conectados a alertas de réplicas cronifica el sismo fantasma en nuestro sistema cognitivo. Rosales aclara un punto geológico crucial para calmar a la población: las réplicas son el proceso natural y necesario de la Tierra para acomodar sus placas tectónicas y liberar energía progresivamente; no implican la llegada inminente de un nuevo desastre.

Por ello, la especialista insiste en realizar una dieta digital: apaga las alertas constantes, suelta el teléfono antes de dormir y dosifica tus espacios informativos para evitar la irritabilidad y el desgaste emocional.

Guía práctica para desactivar la falsa alarma de tu cuerpo

Para sanar el síndrome del sismo fantasma y recuperar la soberanía sobre tus sensaciones corporales, Silvia Rosales comparte un protocolo terapéutico de primera línea centrado en la autorregulación:

1. El anclaje de la respiración rítmica (Técnica 4×4)

«Dime cómo respiras y te diré cómo vives», recuerda la especialista. Para ralentizar el sistema simpático y activar el parasimpático (el encargado de la relajación), adopta la respiración diafragmática de los bebés e imita el siguiente patrón:

  • Inhala profundamente expandiendo el abdomen durante 4 segundos.

  • Retén el aire en tus pulmones por 4 segundos.

  • Exhala el aire de forma suave, lenta y controlada durante otros 4 segundos. El éxito de la relajación reside en una exhalación prolongada.

2. Aceptación del cambio e hidratación

Acepta que la vida está expuesta a cambios e inestabilidades, pero recuerda que tú decides cómo abordar el evento. Mantén tu cuerpo bien hidratado; el agua ayuda a regular los procesos bioquímicos alterados por el cortisol.

3. Conexión afectiva y pausas activas

Oblígate a realizar pausas en tu rutina para conectar con el presente. Pasa tiempo de calidad con tus mascotas, abraza a tus seres queridos y expresa tus afectos sin postergarlos. La cercanía social y comunitaria es el mejor bálsamo contra la indefensión postraumática.

Si tú o tus familiares necesitan apoyo psicoemocional gratuito tras un evento adverso, la Federación de Psicólogos de Venezuela y la red internacional de Psicólogos sin Fronteras mantienen canales de asistencia telefónica activa para brindar contención especializada dentro y fuera del país.

Redacción LVT, con información de: Agenda Éxitos Unión Radio

Escucha la entrevista completa a La Dra. Silvia Rosales, aquí:

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