El monstruoso regreso del «Súper Ratón»: Gregory Vargas se alza con el MVP de la Gran Final de la Superliga.
Ocumare del Tuy. – El baloncesto venezolano se rinde ante los pies de los Valles del Tuy. Con actuaciones claves, apariciones puntuales y oportunas a lo largo de toda la serie, el base ocumareño Gregory Vargas reunió todos los méritos para quedarse con los honores de Jugador Más Valioso (MVP) de la Gran Final de la Superliga Profesional de Baloncesto (SPB) de Venezuela.
Este prestigioso galardón representa el segundo MVP en una final de liga para la vitrina personal del experimentado piloto mirandino. Curiosamente, el primero de ellos lo conquistó precisamente en el año 2015, fecha de la última final ganada por la franquicia naval antes de esta temporada.
El triple que encendió la Caldera del Diablo
El quinto compromiso de la serie definitiva fue el escenario donde el orgullo de Ocumare del Tuy ratificó su jerarquía. Con pocos segundos en la posesión y cuando el partido aún estaba vivo, @gregory8vargas sacó la casta de líder para encestar el «Triple del Día», una canasta agónica a punto de finalizar el encuentro que desató la locura colectiva y puso a gozar a toda la fanaticada en la mítica Caldera del Diablo.
Vargas no solo aportó liderazgo vocal y veteranía en el tabloncillo, sino que sus registros individuales ante el aguerrido equipo de Guaiqueríes de Margarita rozaron la perfección.
Números de leyenda en la Gran Final
Durante los compromisos disputados en esta instancia decisiva frente a la tribu insular, el base de los Valles del Tuy dejó estadísticas superlativas que sepultaron las aspiraciones del rival:
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13,2 puntos por partido.
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52% de efectividad en tiros de 3 puntos (encestando 12 de 23 intentos).
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100% de efectividad en tiros libres (impecable registro de 10-10).
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3,2 rebotes por compromiso.
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1,8 robos de balón por juego.
Con este nuevo anillo de campeón y la distinción individual bajo el brazo, Gregory Vargas inscribe una vez más el nombre de Ocumare del Tuy en la cúspide del deporte profesional venezolano, demostrando que su vigencia y capacidad para definir momentos de alta presión siguen intactas.



