CUARTO MANDAMIENTO: EL DÍA DE REPOSO, EL DÍA DEL SEÑOR

Con los Diez mandamientos Dios establece las bases morales y legales para su pueblo recién liberado del yugo egipcio y son aplicables para quienes quieran formar parte de Su Reino. Cada orden abarca las maneras correctas de acercarse a Él y de relacionarse con los demás. Este mandamiento en particular fija un horario, una agenda de actividades generales que afecta la vida de toda la sociedad. Cada persona debía cumplirlo: trabajar, descansar y adorar a Dios. Dios mismo se coloca como ejemplo de quien trabaja; Jesucristo lo afirmó: “…Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17). El mandamiento abarca el tiempo necesario para el trabajo (v. 9), para realizar una labor que contribuya para el bienestar propio y el de los demás. Prohíbe el ocio, la holganza y la inactividad que desperdicia los recursos dados por Dios.

Dios manda:

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20:8-11)

De este precepto divino podemos considerar varias enseñanzas y ampliarlas con el resto de la Biblia:

1. El día de reposo, el séptimo:

a) Creado por Dios. El texto indica que seis días fueron suficientes para Dios crear todas las cosas. Los dos verbos iniciales: “acordar” y “santificar” señalan que el séptimo debe ser para el reposo y la devoción a Dios, recordar lo que Él hizo a favor de la liberación. Cada séptimo día debía ser santificado o apartado para Dios. Esto no quiere decir que ese día sea santo y los demás no lo sean. Todos los días son santos; son regalos de Dios y todos somos responsables por el uso debido de ellos.

b) Con significado especial para Israel: antes que Dios promulgara sus leyes les dio este día juntamente con la dádiva del pan en el desierto de Sin, el maná como una demostración adicional de Su gracia divina (leer 16:22–24). Para ellos representaba un día libre del trabajo cotidiano, no tenían la necesidad de salir a recoger el maná. Éste se conservaba en perfecto estado para disfrutarlo con gozo y gratitud por la bondad de Dios.

c) Para el descanso físico de las labores: El trabajar proporciona satisfacción, y el descanso físico da dignidad al trabajador. El reposo renueva su vigor y ánimo. Esta es la razón por la cual Dios le invita a “acordarse” de este día: puede realizar ambas cosas: trabajar y descansar porque Dios le da fuerzas para mantenerse tanto física como espiritualmente a la par de compartir el reposo y devoción con su familia.

d) Como señal del pacto y de encuentro con Dios: Cuando llegó el tiempo para salir del monte Sinaí, Dios le ordena a Moisés construir el Tabernáculo al que denominó “de reunión”. Era el lugar donde el Dios invisible manifestaba su presencia al pueblo. En Éxodo 31:12-17 les recuerda que deben no sólo descansar este día, si no “guardarlo”, “celebrarlo”, reunirse con él, “Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel…” (v.17).

e) Con aclaratorias dadas por Jesucristo: En Marcos 2: 27-28 se lee una nota aclaratoria que dio el Señor Jesucristo a los líderes religiosos legalistas con relación a este día. Dios había instituido el día de reposo o el shabbat para el beneficio del hombre. Ese día que debía ser una bendición y lo habían convertido en una carga por sus múltiples prohibiciones y restricciones arbitrarias. Cristo dijo: “… el día de reposo se hizo para el hombre.” Ante la pérdida del propósito espiritual de ese día, reducido a prácticas externas y siendo Dios Su Padre quien lo había instituido, entonces Jesucristo, como Hijo de Dios, tenía el derecho y la autoridad de decidir qué era lo que se permitía o no porque él “… es Señor aun del día de reposo”.

2. El día del Señor, el primero

Como cristianos no estamos obligados a guardar el sábado porque ese día fue dado a Israel. Nuestro día distintivo es el domingo, el día del Señor, por varias razones:

a) Celebramos el evento histórico más grande: la resurrección de Jesucristo (leer Lc. 24:1-7).

b) Su segunda aparición corporal la hizo el primer día de la semana. “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.” (Juan 20:26)

c) El día de Pentecostés ocurrió ese día, el día cincuenta (leer Hechos 2:1).

d) El culto cristiano se celebraba ese día (leer Hechos 20:7; 1 Corintios 16:1-2), y

e) La fe en Jesucristo simboliza el reposo espiritual que Dios ofrece (leer Hebreos 4:1-11)

Los creyentes en Jesucristo podemos y debemos adorar y servir a Dios además de disfrutar la comunión con los hermanos en la fe el primer día de la semana. Por supuesto nuestra práctica de la vida cristiana no se limita al domingo, sino que se extiende a todos los días de la semana. Procuramos bendecir y alabar al Señor cada día (leer Salmo 145:2), buscamos su rostro cada día en oración (leer Daniel 6:10), leemos y estudiamos las Escrituras diariamente (leer Hechos 17:11) y deseamos testificar y predicar todos los días (leer Hechos 5:42).

Con todo lo expuesto, de seguro comprendes las razones por las cuales en los almanaques aparecen dos días “no laborables”: los sábados y los domingos, y el por qué el domingo inicia las semanas.

En este sentido, te invito a:

a) Valorar el empleo que tienes,

b) Agradecer a Dios por tus capacidades para generar recursos

c) Aprovechar tu día de descanso, renovar tu vigor y fuerzas sanamente.

d) Acercarte a Dios, agradecer sus dones, darle tu devoción sincera junto con tus seres queridos.

e) Creer a Jesucristo, como lo enseña Su Palabra para que tengas “reposo” espiritual y mental.

f) Leer la Biblia diariamente. Te sugiero un capítulo del evangelio según Juan. Subrayar las palabras “cree” y “vida” porque al creerle, como lo hicieron los personajes que se acercaron a Jesucristo, él les dio vida espiritual y Paz, dos bendiciones disponibles también para ti.

g) Y congregarte en una iglesia cristiana de sana doctrina para que crezcas en tu comunión con Dios.

Dios te bendiga.

Lic. Jafelli Cabaña de Galindo

Mandamiento - la voz del tuy

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