FRANCISCA PETRA DÍAZ DE SANTA TERESA DEL TUY

La longevidad es una bendición de Dios, no todos los humanos disfrutan del beneficio divino que proporciona el Todopoderoso para andar los caminos terrenales; bienaventurados los agraciados.

Así parece anunciar el calendario gregoriano para Francisca Petra Díaz, quien arribó a los 100 años el 16 de mayo. Felicidades.

Doña Petra, como mejor le dicen sus familiares y amigos, es tereseña de cepa, nació el 1922, un día martes en horas de la mañana, por la unión de Encarnación Díaz y Luis Hernández; su padres. Es la única hembra de los 10 varones que tuvo la pareja; y su juventud transcurre en aquel bucólico pueblo de antaño, con calles de tierra, iluminación de carburo, aguas del jagüey; y muy pocos servicios públicos. Pero, donde los principios y valores en el seno familiar, abundaban.

El paso del tiempo fue ubicando a doña Petra en lo que sería su línea de vida; desde jovencita despertó interés por el trabajo, bien sea con la rutina de atender a sus hermanos o los quehaceres del hogar; para culminar en el hospital del pueblo, donde trabajó durante 34 años, como camarera.

Mujer activa, dinámica y dicharachera, con atractivos que difícilmente pasan desapercibidos; en unión marital con Manuel de Jesús Díaz, también tereseño, nacen sus hijos Martín, Eliazar, Nélson Benigno, Nellis, Jesús Eliseo, Marítza, Ruben Darío y Luis Alfredo.

Junto con sus compañeras de trabajo, fue testigo fiel de la construcción de la “maternidad de tablas” del pueblo, icono de la maternidad de la población, donde alumbró su prolífera descendencia.

Con la lucidez encima y el estado ánimo que moldean su buen humor, Doña Petra, recuerda a sus amigas Teresa Carmona, Arminda Solorzano, Rosa Díaz, Gladys y Damelis Cordovez, Mirna Tovar, Clara de Angelotti, Gascón Beatriz, Jacinto Olivero, Luisa Olivero, Cristina Coronel, Carmen Elena Díaz, Bernarda Nuñez; esta última, mamá de Jesús Bernardo Núñez. Todos ellos ligados al trabajo del hospital. Pero también a los médicos que observaban su trabajo de limpieza, como los galenos Alfredo Montañéz Vera; el Dr Roldan, Dr Israel Tovar, Dr. Víctor Villalba y el Dr. Salvador Sosa; con quienes compartió faenas de trabajo por largo tiempo; recordando, además a Enrique Alzuro, el administrador del nosocomio.

Hoy día, con una centuria de años encima, doña Petra está residenciada en Argentina, junto con su hija, la profesora Maritza Díaz, y su esposo, Néstor Rojas; en compañía de nietos y bisnietos, residenciados en el país austral.

En amena charla telefónica con doña Petra, desde Argentina, pude oír cuando me ordena: “Ponga ahí que estoy muy contenta, desde que salí de mi casa en Santa Teresa, ubicada en la calle Tamanaco; la casa de mi mamá. …y también diga que tengo 35 nietos, 60 bisnietos y 4 tataranietos; ellos están regados por República Dominicana, Colombia, Perú; …y Venezuela”. Terminó diciendo petríca, con su recia y jocosa voz.

Larga a vida a doña Petra.

Por: Rafael González – Semanario Ecos Web

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