Un intenso movimiento telúrico de magnitud 5.6 sorprendió a los habitantes del centro de Colombia en la madrugada de este martes 3 de noviembre. El Servicio Geológico Colombiano elevó la cifra tras un reporte preliminar de 5.3, confirmando que el evento tuvo una profundidad superficial.
BOGOTÁ / REDACCIÓN INTERNACIONAL — Durante la madrugada de este martes 3 de noviembre, un fuerte temblor sacudió a varias regiones del territorio colombiano, despertando a miles de ciudadanos en la capital y ciudades del centro del país cerca de las 4:00 a. m. (hora local). De acuerdo con los reportes consolidados por los principales medios informativos como la revista SEMANA y las autoridades oficiales del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el fenómeno natural generó sobresalto generalizado por su intensidad.
Ajuste oficial de la magnitud y profundidad del sismo
En su boletín inicial expedido inmediatamente después de la sacudida, el Servicio Geológico Colombiano reportó que la magnitud preliminar alcanzaba los 5.3 grados. Sin embargo, minutos más tarde, tras la recolección y calibración analítica de la Red Sismológica Nacional, la entidad actualizó la medición oficial elevando la intensidad del movimiento a 5.6.
Asimismo, el organismo técnico especificó que el evento telúrico contó con una profundidad superficial (inferior a los 30 kilómetros), condición que incrementa notablemente la percepción del remezón en la superficie y la resonancia de las alarmas en edificaciones.
Percepción del temblor en las principales ciudades
El impacto del movimiento telúrico se sintió con especial fuerza en la zona central de Colombia, abarcando departamentos como Tolima, Cundinamarca, Huila, Valle del Cauca y el Eje Cafetero. En la capital, Bogotá, cientos de personas abandonaron de manera preventiva sus viviendas e instalaciones residenciales al activarse las sirenas automáticas de emergencia y percibir el fuerte balanceo de estructuras.
Las autoridades locales de gestión del riesgo y los cuerpos de bomberos municipales iniciaron de inmediato barridos de inspección en los cascos urbanos para evaluar posibles afectaciones de infraestructura. Hasta el momento, los organismos de socorro no han reportado pérdidas humanas ni daños estructurales severos, aunque se mantiene el monitoreo constante ante la ocurrencia de réplicas secundarias registradas en la misma región epicentral.


