OPINIÓN: Sombras oscuras amenazan la patria

Cada vez que refiero el tema de la traición me siento obligado a recordar los casos que victimizaron a Jesús de Nazareth, Simón Bolívar y Carlos Andrés Pérez; quienes se bañaron de pueblo en su oportunidad, luego de una enorme gesta en las entrañas de la conciencia popular, para luego recibir el desprecio de unos grupos predominantes para el momento.

Expresiones famosas quedaron grabadas en la conciencia de la gente, en épocas distintas. Jesús dijo: “señor, perdónalos porque no saben lo que hacen”; Bolívar, en estado agónico expresó: “Si muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”; y Carlos Andrés dijo en su discurso al congreso: “…hubiese preferido mi muerte física y no la muerte política”.

Ojalá, más nunca, en ninguna parte del mundo, tengamos que escuchar frases lapidarias que sirvan como apología a la traición. Pero, no será fácil; parece que abundan los promotores de este flagelo.

Se percibe en el ambiente político nacional, específicamente en el seno de la organización que conduce la política opositora al régimen, el cual sabemos está de salida, y es en quien deberíamos centrar todos nuestros esfuerzos para ayudarlos a partir, la amenaza de una traición. Sólo que en esta oportunidad no es traicionar a alguien en particular, es como una sombra que cubre a todo un pueblo deseoso de cambio político; una multitud que despertó y salió a la calle como nunca antes, pidiendo Libertad.

En la modesta participación de quien escribe, y que ha actuado en la política provinciana, incluyendo sus limitaciones para accesar a la información de punta, la percepción de un juego sucio, invade el pensamiento.

Complot, patrañas y triquiñuelas deambulan en los corredores y cenáculos donde se curte el cuero político que no termina de extenderse para ser teñido.

Es lastimoso y lamentable verse obligado a pensar que, personas que antes expusieron sus talentos para conducir las masas, que fueron vitoreados y casi alcanzaron los laureles; ahora den pie para pensar de ellas que más adelante pudieran recibir la etiqueta de “promotores de la traición”. Traición al pueblo.

Cuando los más conspicuos analistas políticos, sumado el trabajo de investigación de opinión que realizan las empresas encuestadoras y opiniones de corte internacional, tienen claro el tema de la preferencia por la candidatura de la presidencia en Venezuela; todavía existen conductas que rayan con el personalismo o proclives a proyectos propios y no colectivos, que no hacen más que entorpecer el libre camino a ese cambio político que todos queremos. No es posible que esto esté ocurriendo.

Más delicado aún, cuando se percibe que andan de micrófono en micrófono, así como en pírricos actos de masas, exhibiendo un supuesto llamado a la unidad, pero que entre ellos no hablan si no de negarle el apoyo a quien realmente lo tiene. Eso es traición.

Así mismo no han demostrado la habilidad de saber esconder el torpedeo a las elecciones primarias que se han de realizar el 22 de octubre, a espaldas de un pueblo que clama que este encuentro electoral no este empañado de las sombras malignas de la traición. No sean malos.

 

Por: Rafael González

Semanario Ecos Web

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