JESUS EL MAESTRO EJEMPLAR

En la víspera del día del maestro puedes evocar recuerdos de la infancia relacionados con la escuela, compañeros de clases y juegos infantiles. Pueden aparecer en escena el de maestros cuyas enseñanzas marcaron tu vida y que siguen vigentes para tu bien; y es probable que también recuerdes a otros que, por su falta de vocación, no ganaron tu simpatía ¿Qué elementos marcaron esta diferencia cuando rememoramos a estas personas, nuestros maestros de la infancia? En la Biblia, la Palabra de Dios leemos una lección ilustrada que marcó la vida de quienes participaron en ella y cuya enseñanza en el presente transforma los valores de quienes quieren aprenderla y ponerla en práctica.

El Señor Jesucristo invitó a sus discípulos a compartir con él su última cena. En algún momento del compartir Él “se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido” (Juan 13:4-5). Al terminar esta parábola ilustrada les dijo:

Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
(Juan 13:13-15)

De esta sección podemos considerar tres grandes enseñanzas acerca de Jesucristo como Maestro ejemplar:

1) Su dignidad: “si yo, el Señor y el Maestro”. Aunque no entendían plenamente su divinidad, sus discípulos reconocían su valor como persona, admiraban su autoridad moral al enseñar y vivir lo que enseñaba, su comportamiento responsable, serio, respetuoso hacia todos otorgándole los títulos de Maestro y Señor. Además de sus seguidores más cercanos, toda “la gente se admiraba de su doctrina” (Mateo 7:28b). Él aceptó esos títulos al afirmar “decís bien, porque lo soy”. Digno de ser seguido e imitado en sus enseñanzas y ser obedecido en su señorío.

2) Su ejemplo: “Porque ejemplo os he dado”. Jesús modeló la actitud y conducta que otros deben seguir. Con la humildad y mansedumbre que le caracterizaba, Jesús explica el significado de la parábola en acción y hace una aplicación muy concreta. Si él, reconocido por ellos como digno de supremo respeto, había tomado la posición del siervo más humilde, ellos deben estar dispuestos a hacer lo mismo cuando surja la ocasión, o que haya necesidad.

3) Su legado: “para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Jesucristo antes de ser crucificado quería marcar una experiencia de vida en sus discípulos con la intención de inspirarlos y a las futuras generaciones después de ellos.

Al marcar este precedente de servicio y de perdón le advierte que esta enseñanza se aplica no solo para la vida, si no también para la muerte, de ser necesaria por Su causa.

Jesucristo marcó la diferencia como maestro porque sus palabras estaban respaldadas con hechos. Te invito a dejarte enseñar por él:
a) reconoce la dignidad de Jesucristo: Maestro y Señor:

b) aprende de él:su carácter, ejemplo, enseñanzas;

c) acepta Su autoridad al obedecerle como Señor de tu vida; y

d) sigue su legado: sirve y perdona como te gustaría que otros te sirvieran y perdonaran tus ofensas.

Más de Su vida y enseñanzas las encontraras en la Biblia, puedes leerlas en el evangelio según Juan. Allí podrás descubrir varios encuentros de Jesús con personas con necesidades como las nuestras, cómo fueron enseñadas y transformadas por él.

PD. Tú también puedes marcar la vida de tus más cercanos, enseñando con tu ejemplo lo cerca que estas de Dios.
Dios te bendiga

Lic. Jafelli Cabaña de Galindo.

jesucristo - lavozdeltuy

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